En la Punta del Este estaba todo por hacerse. Y un grupo de pioneros lo hizo.

Hubo un comienzo para todo.

Y para Punta del Este el principio fue la soledad. Los interminables arenales de la costa, lobos marinos y ballenas eran los únicos visitantes y el viento entonaba una sola música nocturna…

Ese panorama encontró la expedición de Sebastián Gaboto en 1527. Mandaron a un marinero, Francisco Maldonado, para que explorara los alrededores. Nunca regresó, aunque visitantes posteriores aseguraron haberlo visto con vida.

La zona comenzó a ser llamada “la tierra de Maldonado”.

En 1755, el gobernador de Montevideo José Joaquín de Viana hizo fundar el pueblo de San Fernando de Maldonado con el objetivo de frenar el avance portugués. Pero el entorno siguió siendo el mismo.

imgres-1Charles Darwin se asomó a la barandilla de su barco, el Beagle, fondeado en la bahía de Maldonado durante el invierno de 1833, y anotó en su diario: “¡Ni un árbol que le imprima una nota de animación, a pesar del paisaje pintoresco!”.

En la Punta del Este estaba todo por hacerse. Y un grupo de pioneros lo hizo.

La historia contada por los descendientes de Don Juan Gorlero ( primer intendente de Maldonado );

“Frente a Punta del Este chocan el océano Atlántico y el Río de la Plata. Y bajo las olas se esconden rocas y bancos de arena que acechan a los barcos. Allí, hacia 1829, terminó el viaje del navegante genovés Domenico Gorlero. Con su buque encallado, el náufrago se enamoró del lugar y se quedó para siempre. Viudo en su tierra, conoció a Manuela Núñez y se casó en 1841. Ella aportó la prosapia de su familia, vinculada a los patriotas en las luchas por la independencia. Tuvieron cinco hijos. Uno de ellos, Juan Bautista Florentino, nació el 24 de marzo de 1849.images-3

Maldonado era un pago demasiado chico en las últimas décadas del siglo XIX, por lo cual Juan Bautista se fue a trabajar a Buenos Aires. Regresó al tiempo, con una mirada más amplia para planificar el futuro. También con lo que hoy llamaríamos contactos comerciales. Junto a otros socios fundó la Sociedad Bola de Nieve en Argentina y la trajo a Punta del Este. Se dedicó a vender terrenos. También creó una sociedad naviera, Salvatajes y Navegación del Este, para transporte de cargas y personas. Trajo a los primeros argentinos que conocieron el lugar y colaboró en la construcción del Hotel Biarritz, el primer gran establecimiento de la península

Es difícil determinar quién bautizó Punta del Este a la estrecha península que cierra la bahía de Maldonado por el oriente, aunque no ejerció demasiado la imaginación. A comienzos del siglo XIX existía allí un rancherío de pescadores, que el naciente Estado uruguayo denominó Pueblo Ituzaingó en recuerdo del triunfo de los patriotas ante las fuerzas imperiales en 1827. Durante la Guerra Grande, las necesidades económicas del Gobierno de la Defensa montevideano llevaron a vender todo el paraje a los industriales Lafone, que querían aprovechar la carne de ballena y lobo marino. Recién al llegar el 900 y bajo dos nuevas concepciones, el turismo y el esparcimiento de playa, la península comenzó a atraer visitantes. El 5 de julio de  1907 y por ley, se creó el pueblo de Punta del Este.

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En 1918, el Banco Francés Supervielle & Cía remataba solares de Punta del Este en Montevideo y Buenos Aires:

“Esta localidad balnearia, reputada ya como la mejor de la América del Sud y como una de las más notables del mundo por sus condiciones naturales, ha tomado una importancia que aumenta día por día. Cada veraneante que la conoce se convierte en un fanático de ella por sus condiciones excepcionales”, sostenía la publicidad. Se anunciaba la construcción “de inmediato” de “un casino, un teatro popular, dos nuevos hoteles, campos de juego”.

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Un paseo breve por la Punta del Este de 1915 permitía conocer todo el pueblo. Los chalets se esparcían entre terrenos baldíos y ni siquiera llegaban a ocupar toda la península: las construcciones llegaban hasta lo que hoy es la calle 31, más acá incluso de la Parada 1 de la Brava. Cinco cuadras después de la plaza empezaban lo que los pobladores llamaban “la playa agitada”, por supuesto la Brava, demasiado peligrosa para aventurarse. La flamante carretera desde Maldonado corría junto a la playa y terminaba en el edificio de la Aduana.images-1

El resto de las calles empezaba y terminaba en la playa o en las rocas (la rambla de circunvalación llegaría recién en la década de 1970). El balneario principal, casi el único, era la playa Mansa, pero la del puerto, que con los años quedó sepultada bajo los muelles de cemento. Había cuatro hoteles y una escuela rural, a cargo de la directora Ludovica Borrallo. El alumbrado público funcionaba desde 1910. La energía eléctrica debió esperar hasta 1916.

La Barra, en tanto, fue fundada en 1913, sobre terrenos de Salvador Pallas Gómez. Más lejos, Manantiales era un puñado de ranchos.

A partir de 1960 los edificios ya empiezan a ser parte del paisaje urbano.

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Durante 1980 comienza definitivamente el auge de Punta del Este. El balneario se posiciona cada vez más alto como destino turístico hasta alcanzar el nivel internacional que hoy tiene.

Felices 109 años Punta del Este, que en tu crecimiento nos siga encontrando juntos !

 

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Author: Ro Freda

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